
Me gusta escribir cartas. Me gusta escribir cartas y respirar. Son como dos cosas que nunca puedo evitar hacer, nadie lo sabe, pero tengo en mi poder miles de cartas con millones de sentimientos guardados, doblados y listos para enviar. No, no son físicos, están ocultas en distintas partes de mi vida y las escribo como voy sintiendo, como ahora, como cuando puedo desbloquearme y decir lo que siento, lo que me tiene así. No me gusta pensar que todas las personas son iguales, trato de no clasificar a la gente pero lo hago y me entristece, me entristece porque tengo razones para hacerlo y es triste. El problema siempre es el mismo, confío demasiado y eso me lleva a perder más de lo que otros puedan perder y eso es culpa mía. Pero no tengo toda la culpa, no, y nadie lo entiende. Esto no es todo un acto de masoquismo por hacerme la misma pregunta una y otra vez, esto es un mea culpa personalizado y creo que le estoy tomando el ritmo a estar triste. No entiendo cómo puedo tener tan mala suerte como para que todo me coincida al momento en estar en riesgo mi vida pero no me preocupa mucho, me siento libre, me siento ligera, siento que perdí un peso muerto dentro de mi vida y eso me tiene feliz. Estoy triste y estoy feliz, y no te odio, no. No podría odiarte porque fuiste importante, quizás tu dices que no es para tanto, pero para mí siempre lo es. No me voy a limitar de sentir todo lo que siento porque puedo sentirlo, hay gente como tú que no puede sentir y eso me pone triste, porque yo puedo tomar mis emociones y puedo escribirlas y tú no, tú eres una piedra, tu fuiste una piedra conmigo y no voy a actuar como si no me afectara, porque me afectaste, me importaste y te fuiste. Me heriste y lo asumí. Me herí y asumí todo lo que involucré. A veces agradezco poder sentir así y otras veces lo maldigo. Tengo pena y tengo felicidad a la vez, soy una persona bastante ambigua. No es que seas una mala persona, es sólo que soy muy humana y cometo errores, confío en personas y siento mucho.








